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Centro Ángel Rivière
Nuestro objetivo principal es proporcionar a nuestros usuarios Calidad de Vida. Calidad de vida es el conjunto de propiedades que, sea en el grado que sea, son inherentes al hecho diferencial de lo humano. Es decir, el conjunto de todo aquello que le es propio al ser humano como tal ser.

En definitiva, la calidad de vida de las personas con T.G.D. y/o TEA no ha de ser diferente de la de quienes no tienen discapacidades en su desarrollo.

Se promoverá en todo momento el establecimiento de relaciones positivas de interacción entre los usuarios y el personal del centro. Trataremos que el centro sea un espacio en el que los usuarios se sientan tranquilos y seguros y que todas las personas que trabajemos en el mismo les transmitamos seguridad, respeto, cariño y comprensión.

El centro está diseñado con espacios claramente definidos y señalizados. Toda sala o zona cuenta con un panel en el que se indica la actividad o actividades que se llevan a cabo en dicho lugar y/o las personas que se encuentran en dicho espacio.

Nos regiremos por un horario semanal establecido que regulará la actividad del centro. Cada usuario contará además, con un horario o agenda personal adecuada a su nivel o capacidad simbólica, en el que se recoja la secuencia ordenada de todas las actividades o acontecimientos de la jornada, cubriendo así, las necesidades de anticipación propias de nuestros usuarios.

Se emplearán igualmente sistemas de previsión de cambios ambientales, adaptados a cada uno de los usuarios, de manera que se garantice la comprensión y anticipación de los mismos, logrando así la disminución de los niveles de ansiedad y el mantenimiento o mejora del bienestar emocional.

Se emplearán los sistemas alternativos y/o aumentativos de comunicación que sean necesarios para garantizar el mayor nivel comunicativo posible de cada uno de los usuarios. Todo el personal del centro conocerá estos sistemas en cada uno de los momentos y actividades del día, ya sea en los momentos propiamente de trabajo, como en los relacionados con el cuidado personal y el descanso.

Cada usuario contará con un programa individualizado. Los contextos de intervención, enseñanza y desarrollo de tareas serán igualmente individualizados, para adecuarse a las necesidades, posibilidades y circunstancias personales de cada uno de los usuarios.

Se emplearán guías de pasos en las que las actividades queden divididas en pequeñas tareas que aparecerán visualmente secuenciadas.

Para garantizar el principio de funcionalidad, las actividades se encontrarán enmarcadas en contextos naturales, como es el caso de las relacionadas con el área de autonomía. Las relativas a los talleres estarán planteadas para que el usuario perciba su contribución al logro del resultado final o, de no ser posible, encuentre en su participación una meta clara, evidente y gratificante.

Los procesos de enseñanza se basarán en el aprendizaje sin errores, y no por ensayo y error. La experiencia terapéutica ha demostrado que las personas con T.E.A aprenden mejor mediante el establecimiento y ensayo de rutinas correctas en las que no exista posibilidad de error, que mediante los sistemas tradicionales.

En todo momento se tendrán en cuenta los gustos e intereses personales. Entendemos la motivación como motor del aprendizaje y, puesto que nuestra población de usuarios presenta especiales dificultades para encontrar sentido a las actividades, adaptaremos en la medida de lo posible las distintas tareas y actividades a desempeñar a sus focos de interés. Igualmente, lejos de prohibir o ignorar los intereses obsesivos, buscaremos su reconducción funcional y productiva para el desarrollo personal del usuario y la buena marcha del centro.