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Manual de instrucciones



ANTES DE EMPEZAR

El comportamiento del autista responde a su propia lógica, aunque no la entendamos o no sea evidente.

Los comportamientos alterados del autista no van contra su familia ni contra nadie, hay que enseñarle otras formas de pedir ayuda o llamar la atención.

La enfermedad del autista no es culpa de sus padres, ni de su entorno. El sentimiento de culpa es dañino para todos.

El autismo, de momento, no tiene cura. Pero no tiene que convertirse en una condena para toda la familia.

Se pueden hacer muchas cosas para que el autista y su familia vivan mejor. La experiencia dice que el autista y su familia pueden vivir muy felices


COMUNICACIÓN

El autista se comunica mejor por medio de imágenes que de palabras. Para que nos entienda es mejor enseñarle una foto o un dibujo.

La conversación puede convertirse en un ruido de fondo, donde solo encuentra sentido a palabras sueltas.

Conviene reducir ese ruido de fondo: usar pocas palabras, repetirlas las veces que haga falta, hablar despacio, en voz baja.

Se trata de eliminar todo lo accesorio para que se pueda concentrar en lo importante.

El autista tampoco entiende las normas y sutilezas sociales. Y por lo tanto no las sigue. Es políticamente muy, muy incorrecto. Dice y hace lo primero que se le ocurre. Actúa frente a lo que ve, sin ninguna restricción social.


NECESIDADES

El autista necesita que le den una estructura a su vida diaria. Que le ayuden a predecir y anticipar su futuro a corto y medio plazo.

Que le proporcionen una actividad adecuada. Que le estimulen para alcanzar sus objetivos y compartan con él la celebración de sus triunfos.

Necesita ayuda para mejorar su propia autonomía en muchas actividades. Necesita un entorno con estabilidad y bienestar emocional.

Y en todo lo anterior los excesos también son perjudiciales. Demasiada estructura reforzará su rigidez. Demasiada anticipación puede agobiarle. Una actividad muy por encima o muy por debajo de su capacidad no es buena. Demasiada ayuda le hará perder autonomía.


CUIDADOS

El autista aprende y evoluciona a su ritmo. Hay que respetarlo.

Tiene determinados rituales que le hacen sentirse más cómodo en la actividad que va a desarrollar. Hay que respetarlos.

Cada autista tiene su propio nivel, que marca hasta donde se le puede exigir. Ese nivel no es inmutable, cambia aunque lo haga lentamente y hay que adaptar las exigencias que le hacemos al nivel que tiene en cada momento.

Habrá que estar preparados para ayudarle a superar sus fracasos.

El autista tiene derecho a tener su propia intimidad, y ésta será mayor con el paso de los años. Hay que respetársela, no se le puede invadir constantemente.

Cada autista, como cualquier persona, tendrá unas necesidades especiales que hay que respetar.

En resumen, hay que aceptar al autista con su enfermedad y todo lo que eso implica. No se puede condicionar esa aceptación al grado o velocidad de su evolución.


PRECAUCIONES

El objetivo es que el autista y su familia vivan lo mejor posible todos juntos, para eso no ayuda mucho deprimirse, angustiarse y obsesionarse con la enfermedad, por muy comprensibles que sean esas actitudes.

Tan malo es pedir del autista más de lo que puede dar, como condicionar la vida de toda la familia a las necesidades del autista. No debemos hacernos autistas para ponernos a su nivel, sino tirar de él para que se acerque al nuestro.

Hay que enseñar al autista a que respete a su familia que también debe tener tiempos de ocio, de descanso, de intimidad.

Hay una infinidad de ofertas de tratamientos diferentes: con medicaciones, con dieta, con animales, con masajes, con estímulos sensoriales. Todos pueden ayudar y ninguno va a ser la solución. Conviene tomar de cada uno de ellos lo que realmente beneficie al autista. Y abandonarlo, en todo o en parte, en cuanto empiece a convertirse en una carga, o peor aún, en una agresión.


RESULTADOS

La mayor satisfacción se produce al comprobar un avance y una mejoría lentos pero constantes en el desarrollo y en el comportamiento del autista. Según va creciendo la vida con un autista ofrece unas satisfacciones diferentes. Su vida es simple, sin engaños, sin dobles intenciones. Aprendiendo el cómo, son una gran compañía.

LA FELICIDAD ES UNA VIDA SIMPLE, ORDENADA Y TRANQUILA



Cuartoyquinto.